lunes, 11 de agosto de 2014

HARTA.

Que la única curva que deba preocupar es la que empiece y acabe en unos bonitos hoyuelos a conjunto con unos mofletes redondos. Que estoy harta de que la máxima belleza sea esquelética, que sea unas marcas de huesos, y una cara absorbida. Dónde quedó la belleza de Marilyn Monroe, las curvas que tan bonitas provocan, y tanto realzan una figura. Estoy cansada de que un culo chico y pequeño llame más la atención que uno grande y redondo. Y dónde quedó el más que valorado trasero de Beyoncé, el culo de Jennifer Lopez. 
Que cansada estoy de los canones de belleza, de que para que una mujer sea bella tiene que tener una talla 36 y una 90 de sujetador. 
Que mala leche me provoca que haya anuncios que promuevan quitar las barices y las arrugas. ¿Una mujer no tiene de eso? ¡Claro que tiene! Es más, son totalmente naturales, y son de mujeres reales. Porque existen, paren al mundo, y descubranle que existen las barices, que existe la celulitis, que existen las tetas caídas y el culo flacucho. 
Porque una mujer natural tiene barices, tiene celulitis, tiene curvas, pero sobre todo, tiene una comenzando, no en celulitis, sino en dos bonitos hoyuelos. 
Porque como dice la mujer que me enseño a mucho en mi vida: 'las mujeres felices con el estómago lleno, son más felices que aquellas reprimidas por dietas y que no caben en una 36', y oye, no hay quien gane de sabia a mi abuela. 

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