Y él estaba quejándose de la soledad escribiendo en el móvil, y pasó delante el amor de su vida. Estaba criticando que no existía, o que mas bien no encontraba la sonrisa que le alegrará todos los días, y por delante pasó la sonrisa y la mirada que seguramente no se quitara de su cabeza durante cada minuto de su vida. Paso delante esa media naranja suya, que dicen muchos, paso delante esa chica, la cual nunca dejaría de enamorar, paso por delante esa chica, y una vez más, él solo sabía hablar de la soledad.
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