Y hoy me ha entrado la vena sentimentalista, o mas bien, la criticona. Antes nos costaba menos decir 'lo siento' y más 'te quiero', y por lo que parece, se cambiaron los papeles. Nos es más fácil no decir las cosas a la cara, y dejar de hablar a una persona importante por orgullo. Confundimos a la mínima amistad por amor, y el amor lo confudimos por orgullo, aunque directamente no sabemos que es eso del amor, no sabemos que es sentir ese enamoramiento del que nos hablan los abuelos, las historias que hacían por sus novios, las mil putadas que sufrían por sus familias por estar con esa persona. Hemos perdido la esencia de las cosas de verdad. ¿Dónde está el luchar por esa persona? Quizás no entendáis nada de lo que escribo, ni de lo que leéis, pero vengo de una familia de la que la abuela viene del norte, y el abuelo del sur. Supongo que ya no hay de esas personas que saben luchar por las verdaderas cosas, y no me refiero a regalos, ni viajes, ni tardes de gastos. Las verdaderas cosas son los pequeños detalles, las sorpresas, las miradas, las sonrisas, y quizás también la sonrisa que acabas de sacar sabiendo que es verdad. Hablo de que en esta sociedad faltan muchos valores, valores de detalles y de saber tratar a una persona, no solo como algo más, sino de saber tener y mantener amigos, y familia.
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