Y es ley de vida. Le conoces, os sonreís, y poco a poco esa sonrisa se va marcando más en tu rostro. Poco a poco te gusta más, tampoco te enamoras de esa persona, es demasiado pronto para decir enamorar, pero esa cosita que te revuelve el estómago, esos nervios tontos, y sonríes en clase solo al recordarlo.
Pero tambien es ley de vida que no sepa estar a la altura, que siempre esté la típica escusa tonta con la que se intenta evadir, que siempre que está contigo tenga el whastapp a mano hablando con otras treinta, si, eso si que es ley de vida.
¿Y cómo te das cuenta de todo esto? Pues es que es ley de vida que te enamoré, con su sonrisa, con sus tontadas, y con sus mil manías. Es ley de vida que siempre tengas miedo a perderle, que tengas la sensación que tanta cosa buena no puede ser real, pero sí, es así.
Es ley de vida, pero también es ley de vida, darte cuenta de todo esto cuando ya lo has perdido, cuando te arrepientes de aquella noche que le dijiste que no pasaba nada, que estabas bien, que todo se iba a solucionar, te arrepientes de no haberle visto y decirle todo lo que sentías. Ahí si que te arrepientes, te reconcome el haber sido tan estúpida.
Porque sí, es ley de vida, al igual que cagarla, pero la clausura de todo esto, que cuando se quiere se perdona, y eso, una vez más, si que es ley de vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario