El cielo dejó de ser el limite, las palabras dejaron de ser la barrera. Todo lo que me importa se ha ido lejos, sin dejar ni siquiera una huella. Puede que no me valga la pena seguir a mi instinto, y si a mi sensatez, esa que me dice que lo deje ir, que no merece tanto esfuerzo, que si se ha ido, volvera, porque sabe lo que se pierde, o supongo que lo sabrá. No, que se joda, que se arrastre, que me vuelva a pedir perdón, aunque si no lo hago yo, ninguno de los dos lo va a hacer. Me contradigo, debe ser que necesito una de sus llamadas y de sus charlas, puede que le eche de menos, pero ya esta todo hecho. En un abrir y cerrar ojos se acabó todo, y cada uno por caminos distintos, ya se acabó todo. Las sonrisas dejaron de ser eternas, y los abrazos se van en menos de un instante, lo único que mereció la pena, fue los buenos momentos con él, eso no lo cambio por nada, y él, aunque no lo diga, sé que tampoco.

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