Y es uno de estos días en los que el cielo
está nublado, en los que no tienes ganas de hacer nada, solo tienes ganas de
cogerte un libro, sentarte en un banco de en medio de la calle y meterte en la
historia que hace tanto que dejaste tirada. Es uno de esos días en los que el
iPod es tu mejor amigo, con la banda sonora de "Brown eyed girl" de
fondo y una bolsa de pipas bajo el brazo. En los que coges lo primero que
pillas por el armario, unas converses, y un moño de acompañante, y encima te
encuentras a tanta gente que no veías desde hace demasiado. Esos días en los
que una hoja y una pluma son el mejor entretenimiento, y en los que te das
cuenta que las hojas de los árboles caen. En esos días en los que te das cuenta
de cosas sinsentido, y en los que te preguntas cosas tan tontas como que porque
las farolas son de color negro, o porque la gente hace todo lo posible por
pisar un mismo color cuando anda por la acera. En los que ves a los niños jugar
en el parque y te das cuenta de la inocencia de todos ellos y de toda la que
perdemos a lo largo de los años, y en los que a veces necesitas un hombro
desconocido en el que llorar. Uno de esos días en los que te hubiese gustado
haberte quedado en la cama durante todo el día. Si hoy es unos de esos días en
los que lloras por cosas que ya estaban más que superadas. Es uno de esos días.
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