viernes, 10 de junio de 2011
Siete años, siete malditos años
No perdono a la vida desatenta. No perdono a la muerte caprichosa. No perdono a nadie desde hace mas de siete años. No perdono que me dejara sola , que se lo llevara y ni me dejara despedirme. Porque se lo llevo sin avisar, sin dejarme despedirme y decirle que no se fuera. Haría lo que fuese porque volviera un día, un solo día para ponerle al día y poder disfrutar con él lo que no me dio tiempo. Daría lo que fuese por volver a sentarme en sus rodillas y ver con él el fútbol mientras me enseña a poner verde al arbitro. Daría lo que fuese por volver a oír su voz ronca y su respiración tan ruidosa, pero tan rítmica. Daría lo que fuese por estar con él haciendo dibujos de animales. Daría lo que fuese porque me contara una vez más sus historias de cuando el era pequeño y les gastaba bromas a los gitanos. Daría lo que fuese por verle una última vez sentado en el sofá con el mando de la tele a un lado y al otro un plato de pipas. Daría lo que fuese por volver a verle.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario